jueves, 9 de abril de 2015

       
             La espera

     Resuelvo escribir algunos de mis recuerdos en previsión de mi pronta muerte.

No alimento sospecha alguna de que atenten contra mi vida, ni siquiera yo mismo.

Es más bien la certidumbre del final de mi ciclo. Mi cuerpo está derrotado,

gustosamente hecho trizas. Cada vez me cuestan más las simples rutinas diarias,

el mero hecho de un nuevo día me produce un hastío pegajoso.

Si decido hacer un último esfuerzo en recordar y plasmar algunos de los minutos de

mi vida, es con la confianza de que mientras llega el final, la espera no resulte tan larga.



    Entré en la habitación en su busca, era la hora del paseo diario. Vi como leía y después

 colocaba con sumo cuidado la hoja en su sitio, el primer folio de cientos de ellos,

 numerados y perfectamente archivados. Adornaba sus labios esa sonrisa que

 nos suelen dibujar las cosas buenas. Debió notar mi presencia porque

se volvió hacia la puerta, giró con dificultad la silla de ruedas y sin cambiar el gesto me dijo:

_ Vamos, o nos perderemos el baile de los estorninos.
 

martes, 3 de febrero de 2015



  Sorpresa


 
   En su lugar pondría una maceta con romero. Cuando Juan le

preguntase le diría...¿qué podía decirle? Aún tenía dos horas para

pensar una buena historia. Imposible explicarle que la urna que

contenía los restos incinerados de su gato se me había caído.

Cuando murió Balio intenté convencer a Juan que poner sus restos

en la estantería no era buena idea. Le sugerí hacer un 

entierro en algún bello lugar, tirar las cenizas al mar ...lo intenté

durante días, pero sin éxito.

Quería a su gato cerca, había estado a su lado durante doce años y

seguiría estando con él. Su determinación hizo que tirase la toalla y

Balio pasó a ocupar su lugar en la estantería. Por más vueltas que

le daba no se me ocurría una buena historia que hiciese el trago

menos amargo...aunque..lo tenía!!  Por mucho amor que le tuviese

a su gato no distinguiría sus cenizas de un montoncito de polvo.

Bajaría al chino y compraría un bote parecido a la urna, Juan

no se daría cuenta.

Cuando escuché la llave en la puerta pensé en huir, pensamiento

descartado al instante ya que la única salida estaba ocupada por un

cansado Juan que tiraba la chaqueta en una esquina y

saludándome se dirigió a la cocina.

_ Estoy muerto, hoy fue un día de perros. ¿Qué te parece si

después de darme una ducha cenamos algo y nos vamos a la cama

temprano?

_Bien, me parece perfecto, yo también estoy cansada.

 
   Pasó el verano y a principios de octubre, para celebrar nuestro

aniversario, decidimos invitar a unos amigos y familiares a casa.

La comida estaba deliciosa y todos estábamos disfrutando de la

celebración hasta que, desde el otro lado de la mesa, escuché una

frase que heló mi sangre;

_Al final Juan ,veo que Julia te convenció para deshacerte de las

cenizas del gato.

Todo mi cuerpo se puso tenso, no tenía muy claro si para

deshacerme de una vez por todas de mi suegra o para defenderme

de la mirada acusadora de Juan. Durante esos eternos segundos

me pareció que tod@s me miraban esperando una explicación. Un

sudor frío empezó a empapar mi espalda y ya estaba a punto de

confesar mi pecado cuando respondió Juan:

_No madre, Julia no logró convencerme, Balio hace meses que no

está en su urna. Me resbalé y a punto de caerme, me agarré a la

estantería, la sacudida fué tan fuerte que todo lo que estaba en ella

acabó zapateado en el suelo. En el último momento logré sujetar la

urna, pero las cenizas acabaron esparcidas por la alfombra, el sofá,

la mesa...no tuve más remedio que usar la aspiradora


martes, 30 de septiembre de 2014




       Relevos


      

  Me desperté sobresaltada por los gritos de Mario. Se vestía con rapidez dando
saltos de aquí para allá cogiendo sus cosas mientras me preguntaba si iba con él.
 - ¿A dónde vas?
 - Al hospital, esto es grave.
 - Pero ¿qué pasa?
 - Estoy sangrando, mira la sábana.
  Las siguientes dos horas fueron convulsas. El asfixiante tráfico no ayudaba nada y por más que intenté calmarle restándole importancia a lo que estaba sucediendo, en mi interior la alarma iba en aumento. No sólo por el hecho de su inexplicable sangrado, sino porque todo el mundo parecía alterado esa mañana. La carretera era como un río de coches conducidos por seres impacientes y desquiciados. Cuando llegamos al hospital la situación era aún peor. Pasadas unas horas empezamos a encontrar algunas respuestas a tanto despropósito. Urgencias estaba colapsado, esa mañana muchos hombres acudían en busca de ayuda médica aquejados de los mismos síntomas que Mario. El desconcierto se abrió paso entre el miedo y la frustración. Fue una doctora, que después de examinar a varios de los afectados, dejó caer la bomba:
 -Por extraño que parezca, juraría que todos estos hombres están menstruando.
Posé mis asombrados ojos sobre Mario y reconocí una incipiente lágrima, en el borde de los suyos. Durante los siguientes días el caos fue el rey de toda la ciudad y, según supimos más tarde, de todo el planeta. Cada país ciudad o pueblo tuvo que encarar el problema individualmente. La mayoría de los hombres seguían desorientados, sin poder asumir aún la nueva realidad que estaban viviendo. Se habían creado grupos dirigidos por psicólogas para ayudarles a comprender los cambios que estaban experimentando, aún así hubo que sofocar algún que otro altercado debido a restos de testosterona presentes en su cuerpo.
  Recordando esos días de absoluta locura no puedo más que sentirme orgullosa de lo que conseguimos todas y cada una de las mujeres. Nos hicimos cargo, no nos resultó difícil, llevamos siglos haciéndolo. Dos años después puedo decir que aquel martes de Octubre fue el principio de una historia diferente , más justa y esperanzadora. En la actualidad seguimos debatiendo todas las propuestas como al principio, revisando infinidad de leyes... a veces tenemos que hacer de abogadas del diablo, como cuando el colectivo masculino presentó una iniciativa para incluir en los convenios mundiales, cinco días mensuales de baja laboral por incapacidad temporal. En conjunto, los profundos cambios de los últimos tiempos, nos proveían a unas y a otros de herramientas y posibilidades que antes no poseíamos, avanzábamos hacia un mejor entendimiento y respeto mutuos.

martes, 8 de julio de 2014




  
Anónimo


Nací para esto, si bien es cierto que con otro enfoque. Mis habilidades me vienen de

familia; mi padre, antes mi abuelo y también una tía paterna se dedicaron desde

siempre a este oficio. Con la tasa de paro más alta recordada en mucho tiempo, yo tengo

trabajo como nunca. A veces debo viajar, sobre todo a Suiza. Es importante

saber combinar la tecnología con los métodos más artesanales y aunque para la mayoría

de las operaciones utilizo la red, en algunas ocasiones se hace necesaria mi

presencia. En cuanto madre descubrió mis inclinaciones heredadas, tomó cartas en el

asunto. No sólo dio rienda suelta a dichas preferencias sino que pulió la técnica, contrató

profesores (leyendas aún vivas con un amplio currículo de éxitos) y se dedicó en cuerpo

y alma a que fuese el mejor. Así, a día de hoy, puedo decir que cuento en mi haber con

tantos años de perdón como para que madre se sienta orgullosa. El perfil de mis

clientes no es muy variado, desde que comenzó la crisis la mayoría son personas a las

que éste o aquél banco les robó sus ahorros, grupos de ciudadanos que hartos de las

expoliaciones desde los ayuntamientos se agrupan en una asociación y me contactan...

Procuro devolverles hasta el último céntimo que les robaron, pero eso sí, mi comisión no

es negociable. Hace mucho que aprendí que nada tiene sentido si no te dedicas a lo que

te apasiona, me gusta robar, lo llevo en la sangre.

martes, 29 de abril de 2014




   
Preferencias

¿Y si en el paraíso no estoy a gusto? Mirá que yo soy 

hinchapelotas, me agarrá la mala onda y mando todo a la 

mierda. A mi mandáme a un lugar parecido a la tierra, que ya

bastante milonga me ha tocado y no quiero más sorpresas. 

Que lo de ser buena sanseacabó, para lo que me ha 

servido; un pelado todo pedo con el auto como loco y mi

vida a la mierda. Si ahora me mandás a un sitio con violines 

soy capaz de cualquier cosa. Y si la otra opción es el 

infierno, bienvenido sea, un poco de joda me irá bien.

viernes, 25 de abril de 2014

     




        

              Consuelo


     Todo resulta tan efímero! Se lamentaba al tiempo que en su rostro

aparecía esa expresión nostálgica digna de la más rutilante estrella de la gran pantalla.

Cada cierto tiempo me buscaba y yo era consciente de lo que esperaba de mi; apenas

que la escuchase, necesitaba dar voz a sus pensamientos. Mi papel era el de un apoyo

silencioso,un asidero de piedra en las cuestas más pronunciadas de su vida.

Me hubiese gustado algo de alegría de vez en cuando, pero sus visitas estaban

ligadas a momentos de desasosiego y soledad. Cuando el amor y la vida le ofrecían sus 

mejores sonrisas, el sonido de sus tacones no alteraba el silencio del cementerio. 

Se hacía mayor y sus visitas eran cada vez más frecuentes. A veces me iría volando y 

la dejaría hablando sola, pero no puedo. Temiendo que esta vez sus quejas no tuvieran

fin le dije que debía marcharme, aún tenía que regar las plantas antes cerrar el 

camposanto.

martes, 1 de abril de 2014




      Fronteras



   Por su aspecto se podría decir que la vida le trataba bien, la vestimenta era pulcra

y no desentonaba con la moda del momento. En su rostro se perfilaba una mediana

edad vivida con moderación, sin que la tristeza o una alegría desmedida hubiesen

dejado improntas destacadas. En conjunto transmitía cierto desinterés por todo cuanto le

rodeaba. Por eso el asombro fue absoluto cuando, en un rápido gesto, de debajo del bien

cortado abrigo, descubrió una  escopeta de repetición y sin dar tiempo a un suspiro

abrió fuego contra las numerosas señales de prohibido que abarrotaban la frontera.

.

miércoles, 5 de marzo de 2014




     Reflejos

  Aún cuando ya se había adentrado en la más profunda 

oscuridad, un puntito de luz tintineaba en un pliegue de su 

falda. Se movía de un lado a otro flotando entre las tinieblas. 

Con el tiempo y el avance de la enfermedad la pequeña 

luminosidad continuó con ella, unas veces en su rostro, 

otras como un pequeño diamante prendido en su pelo.

 Desde que no está, hay momentos en los que alguno de 

nosotros resplandece más, no siempre es la misma 

persona, varía según acecha la oscuridad a quienes la

queríamos tanto.
 

martes, 11 de febrero de 2014





Viviendo


Repaso por enésima vez lo que debo hacer, no hay lugar para errores. Si de algo me ha

de servir ese afán perfeccionista que sembró mi vida de frustraciones, será para 

asegurar que esta vez nada falle. Tal vez si hubiese estado tan seguro de alcanzar

otros objetivos en el pasado, no me encontraría en este túnel.

Empiezo a ver algunas cosas claras.

Dicen que nunca es tarde, éste no es el caso. Aunque ahora, en los últimos instantes de 

mi vida, veo con asombrosa claridad que braceé hasta quedar sin aliento en una maraña

de problemas, muchas veces causados por mi actitud.

    No fue difícil conseguir los narcóticos que, esparcidos sobre la cama,

parecieran esperar mi última acción voluntaria con total indiferencia. Había desaparecido

por completo la calma que me acompañó mientras lo preparaba todo.

En su lugar, la sangre que recorría mi cuerpo fluía a una velocidad de vértigo.

No dejaba de ser irónico que a pocos minutos de mi último suspiro

me sintiera más vivo que en mucho tiempo.

           A pesar de mi afán por controlar los pormenores de la puesta en escena

me resultaba terrible e inexplicable no haber pensado antes en la posibilidad  de que

fuera Laura quién encontrara mi cadáver. De todos los errores arrastrados a lo largo

de mi existencia ése sería el que mereciera una segunda y tercera muerte.

Arruinaría la vida de mi hija, sería para ella un lastre mucho más pesado que la

empequeñecida e insignificante imagen de padre que le había ofrecido en los

últimos meses.

      Con toda la rapidez que mis ojos llorosos me permitieron, recogí las pastillas, una

por una las deshice y dejé que se disolvieran en agua. Después de darme una ducha

y conseguir que mi aspecto mejorase un poco, me deshice del agua blanquecina

que albergaba el acto más egoísta que había estado a punto de cometer.

martes, 4 de febrero de 2014

Compañías

Empezó como una broma tonta e inofensiva. Escuchaba dos golpes que parecían

llamadas en mi puerta y después de comprobar varias veces que no había nadie fuera,

en cuanto volvían a sonar, yo decía: adelante, hasta la cocina!

Ahora tengo la casa llena de fantasmas sin ninguna intención de irse.

lunes, 3 de febrero de 2014

Soledades

La primera vez que vino se mostró sorprendido por todo cuanto había en la tienda. Habló

poco pero su rostro reflejaba regocijo por todos los tesoros que iba descubriendo.

Parecía comprender la historia de cada objeto que le rodeaba. Luego lo supe, podía leer

en los pliegues que el tiempo dibuja a su paso. Regresó tres veces y en cada visita

compraba alguna historia con diferentes formas. Un cuaderno de bocetos, una cámara

de fotos... reliquias de otras vidas. Sólo cuando pasaron los días y su presencia no volvió

a llenar la vieja estancia, comprendí que era un ladrón, robaba la luz allá donde la

hallaba, desde entonces mi vida era más sombría.

sábado, 19 de octubre de 2013

 
 La realidad se impone


 Al principio no me pareció mal que dijera a todo que si, me resultaba muy agradable que fuese

tan servicial y receptiva. Sólo cuando llevábamos un buen rato hablando empezó a ponerme

nervioso que a pesar de su buena disposión su rostro se mostrara completamente impasible,

sin expresiones que corroboraran el buen entendimiento. Le pedí explicaciones pero no recibí

respuesta. Entre la decepción y cierto enfado me fuí de la plaza dejándola allí, altiva y

orgullosa, la estatua más hermosa de la ciudad.

sábado, 21 de septiembre de 2013

 

     

Como, luego vivo


Me pregunto cuando fue la última vez que comí lentejas de producción española, y

no hablo de nacionalismos últimamente de moda, pienso en sostenibilidad, en trabajo, en

supervivencia. Lo normal ahora es que los espárragos vengan de china o, si buscamos

algo menos exótico, de Perú.

     Si queréis emociones fuertes os recomiendo que la próxima vez que hagáis la

compra comprobéis el país de origen del producto que ponéis en el carro. Si unas

lentejas castellanas vienen de Canadá y otras con nombre de señora que vive en

asturias vienen de USA, yo voy sumando y concluyo pensando que estamos jodid@s.

     Me gustan las lentejas, desde niña que me gustan. Soy, como muchos millones de

personas en este planeta de expolios e injusticias, pobre. Aún así tengo más que

much@s, no me quejo. Hasta el momento me puedo permitir tomar unas cervezas,

fumar tabaco de liar y pagar a medias una conexión a internet. A partir de hoy añadiré a

mis vicios irrenunciables lentejas de origen español y, quién sabe, tal vez si como

muchas, la situación económica del país mejore, encuentre un trabajo estable y pueda

añadir más caprichos nacionales a mi carro de la compra.

Le preguntaré a mi hermana que desde hace un tiempo reside en USA si en los

supermercados de allí hay lentejas españolas, y el precio, por esto de que el mundo está

al revés y me lleve una sorpresa. Aunque quizás no lo sepa, a ella nunca le gustó el

consumo de esa fuente de hierro.



   

domingo, 18 de agosto de 2013


     Para dormir

 
 
Piensa en negro, me dices, en la oscuridad de los párpados al cerrarse. Y cuando tu mente te

lleve de nuevo a la actividad, a los problemas diarios, a cosas por terminar. Negro, solo existe

el negro, lo demás tendrá que esperar. Te ríes al decirte que no puedo, no soy capaz. Si

pienso en negro, en la nada, rodeada de oscuridad, allá en la lejanía veo destellos naranjas, 

amanece, reaparece la actividad.


lunes, 3 de junio de 2013




       
         “Rabo de nube”


   Y amaneció de nuevo. A pesar de la muerte, del profundo vacío, el sol brillaba allá en lo alto.

No quise verlo, tuve los ojos cerrados mucho tiempo, los párpados adormecidos por la presión,

segura de resultar invisible. Esta mañana al sentir la calidez de los primeros rayos,

sentí de nuevo a la vida.

   La veía deambular por los vestigios de lo que en otros tiempos había sido un jardín, día tras día

sus pies la llevaban de un lado para otro pero se adivinaba en su figura una incoherencia vital.
 
Al principio mis ojos la seguían a través de la ventana sin demasiado interés, mecánicamente.

Apenas había transcurrido una semana y lo primero que hacía al llegar a casa era ir en busca de

su imagen titubeante, su casi mimetizada silueta con aquel pequeño espacio de abandono y 

maleza. Me sentí unido irremediablemente a su futuro el día que inesperadamente, mientras

sostenía con las dos manos un libro, levantó su cara al cielo y de su garganta brotó la risa. 

Aquella imagen estremeció mi cuerpo dejándome para siempre a su merced. Me inscribí en un

curso de jardinería y aún sin terminarlo me presenté en su casa prometiendo un jardín que 

envidiarían en el Edén. Durante esos primeros días con ella creí haber alcanzado el cielo
 
con las manos.

  Apareció en mi puerta y casi no me dejó hablar, quería trabajar en mi jardín y su entusiasmo 

amilanó a mis reticencias. Con el paso de las semanas y a pesar de mi poca disposición para la

charla, consiguió contagiarme de su pasión por la vida. De eso hace ya cuarenta hermosos años.




     Emilia cerró el libro al mismo tiempo que un suspiro se escapaba de sus labios. En el piso de

 abajo se escuchaba a los niños gritar entre carreras y juegos. Raúl les reñía sin convicción,

como quien debe pulsar una tecla cada tres minutos para cumplir un protocolo no escrito. Su 

atención la ocupaba el partido de fútbol. Dejó a un lado el libro y esta vez fue un lamento 

resignado el que se precipitó de su boca mientras cogía la cesta de ropa para planchar.

viernes, 10 de mayo de 2013




        
           Sentencia

        Tanta rabia acumulada, la impotencia de sentirme poco más que nada, frustradas las

 iniciativas, abatida por las circunstancias. Algunas noches la congoja no me deja conciliar el

 sueño, demasiados amaneceres con los ojos llenos de rocío. Y la foto, la imagen cotidiana de

 normalidad, ésa que me desgarra más profundo que cualquier daga. Acudí a cuantos sitios me 

aconsejaron, solicité ayuda a todas la administraciones. Casi supliqué algún trabajo remunerado

 en un intento desesperado por recuperar la dignidad y la autoestima que manaba a borbotones en

 cada una de esas acciones. Después de penosos papeleos y peregrinaciones de consulta en

 consulta, aquí estoy, ante usted para que sane mi alma aunque la enfermedad esté fuera. H

sucedido  algo que quiero contarle. Fue hace unos días cuando caminaba hacia el pueblo como

 cada mañana. Voy por una vieja carretera por la que normalmente transitamos el desaliento

 y yo. Salgo temprano, cuando el calor aún no aprieta, el sol y yo tenemos nuestros más

 y nuestros menos. Una curva cerrada, punto negro creo que se llama, ya sabe, por los

 accidentes. Ya desde lejos vi un coche formando un amasijo de latas, presintiendo lo ocurrido

 me llegué al sitio en una carrera. En el interior había tres hombres. Reconocí a dos de ellos: el

 alcalde y un empresario de talla internacional. Grité pidiendo auxilio pero sólo el silencio y la

 brisa respondieron a mi urgencia. Corrí en dirección al pueblo para pedir ayuda, mis pies apenas

 rozaban el suelo y a pesar de los achaques que acompañan mi medio siglo de vida, hubiera

 llegado a la plaza en pocos minutos, pero algo me detuvo. Me desplomé en suelo con el peso de

 todas las negativas de los últimos meses. Y allí, derrumbada en el polvo, permanecí durante

 mucho tiempo, hasta que casi sin darme cuenta me levanté y volví a mi casa, que ya no lo era.


lunes, 29 de abril de 2013

    

Finales

      Como colofón, de su boca sacaba una paloma. Al tiempo que agradecía los aplausos la

 impulsaba hacia el techo para que volara. Llevaba con ese espectáculo unos dos años, más o

 menos desde que se fue Lucía, y Braulia, su pequeña compañera nunca le había fallado. Daba 

unas vueltas por el recinto y luego regresaba a su jaula. Esa tarde no volvió. No la culpaba, tal 

vez ella supiera que era el final mucho antes de que se bajara el telón.

sábado, 13 de abril de 2013

Sin condiciones   



     Pretendía entrar si hacer ruído, pero mi natural torpeza hizo que el intento resultara

 fallido. Tropecé contra la puerta y el agudo dolor devoró en un instante mi intención 

silenciosa, la maldición se escuchó en toda la casa. Se encendió la luz del pasillo y 

apareció Mario. Sé que es un poco tarde, dije en apenas un susurro. Sabía que sería 

suficiente,se hizo a un lado para dejarme pasar.Tardé un año en regresar pero al fin 

estaba en casa.

martes, 2 de abril de 2013




Ingredientes

   Resultó ser el mejor panadero de la región. Y también la prueba viviente de que las apariencias

 engañan. Alto, con apenas carne que sujetara sus huesos, a simple vista parecía que no había 

 comido caliente en mucho tiempo. A los pocos días de llegar, el olor inconfundible del pan se

 coló por las ventanas de todos los edificios del barrio. Un tierno aroma que recordaba los

 quehaceres maternos alrededor del horno. A pesar de su endeble figura, poseía una energía

 infatigable que le acompañaba desde la madrugada hasta bien entrada la tarde. El sabor de aquel

 cotidiano manjar nos cautivó por completo. Esperábamos ansiosos la hora de apertura para

 saborear los bollos tempraneros. Era un hombre tímido y de pocas palabras, apenas se

 relacionaba con nadie excepto a través de sus deliciosas hogazas. Entre las variedades de pan

 con las que nos deleitaba había una que, sin ninguna duda, era la estrella. Un bollo con semillas,

 mezcla de trigo y centeno con unos cortes en el centro que, según rezaba en un pequeño cartel

 del mostrador, no era apto para el consumo de menores por contener entre sus ingredientes un

 licor de alta graduación.
 
        Llegaron de madrugada con las sirenas encendidas y el alboroto fue tal que en poco tiempo 

la calle se llenó de gente en pijama y zapatillas. Lo acusaron de un delito contra la salud pública,

 Juvencio usaba una generosa cantidad de marihuana en el bollo de semillas.






domingo, 31 de marzo de 2013






Discreción

 Y es que nunca se le dio bien la cocina, vestía como un primor, tenía buena mano para el jardín, 

pero la cocina, fatal. A veces me llamaba bien entrada la noche para preguntar cómo se hacía 

éste o aquél plato y daba igual que le contara, o incluso le anotara, con todo lujo de detalle los 

pasos a seguir, siempre se equivocaba en algo, y la comida a la basura.

Sería algo en mal estado o quizás setas venenosas, que ya se sabe lo atrevida que es la gente.

 Que dejó una nota? Y, no es que pretenda ser indiscreta pero ¿podría decirme que ponía? Ah! 

claro, claro, no se preocupe señor agente, vaya, vaya a cumplir con su deber. 
 
Como lo oyes, que te digo que lo mató. Si le hacía la vida imposible y los cuernos...qué te 

podría contar. Ella lo aguantaba todo, hasta que la llamaron del banco. El blanco de mi vestido de

novia se quedaba oscuro comparado con su cara mientras le decían que sus cuentas estaban en 

números rojos. Salió como alma que lleva el diablo y allí me quedé yo, con el pato a punto de 

meter en el horno.

martes, 26 de marzo de 2013

       Flor

   Miraba el cielo, suspiraba y el suspiro se convertía en agua, agua que llovía, que no cesaba de 

llover. La gente en el pueblo ya se había acostumbrado a la humedad, al paisaje gris ,a los 

jardines putrefactos que comenzaron a desaparecer bajo el cemento por razones sanitarias. Ella 

no, apoyaba la frente en la ventana, y suspiraba. A veces salía, se mojaba,lloraba y lloraba. 

Entonces había más agua y era lluvia. Pasó el tiempo y siguieron las gotas en su loca búsqueda 

del suelo. Cesaron los suspiros primero y cualquier rastro de llanto después. Secas las 

ilusiones, su esperanza se quebró. Nunca más vio el sol.

lunes, 4 de marzo de 2013




 Juntos


        Sería la noche más fría en dos décadas, dijeron en la radio. Maldecí en voz baja mientras 

daba un par de saltos para entrar en calor. Cuando nos preparábamos para lanzar las redes un

fuerte golpe sacudió el barco. Tan inesperado y brutal como definitivo para la linea de flotación.

 Sebastián lanzaba ordenes y salvavidas, de igual modo podría habernos aprovisionado de flores

 o cigarrillos.Charlábamos los cuatro contándonos nuestras vidas, y aunque se adivinaba cierta

 frustración en el grupo, nunca nos quejábamos. Había una única norma de obligado

 cumplimiento; no podíamos separarnos, deberíamos permanecer en grupo cualquiera que fuese

 la situación. En el momento en que alguno de nosotros intentara alejarse, dejaríamos de

 vernos, desapareceríamos. En nuestra recién estrenada condición de espíritus, toda precaución

 estaba justificada. Después de todo lo sucedido, ser un fantasma no estaba tan mal.

domingo, 27 de enero de 2013



Vaivenes

      Arriba, en lo más alto, el cielo. Abajo, al alcance de las manos, 


el suelo. Siempre fue más fácil caer que volar, dejarse arrastrar por

el profundo e inevitable cansancio que a veces, el día a día, deja

impreso en las sienes. Para volar, además de alas, precisaremos

también coraje y fuerza para la carrera previa al despegue. Para

caer, abandonarse es suficiente, sin lucha ni esfuerzo. Y sin

embargo, qué sorprendente resulta ver cada día, al levantar la vista

al cielo, cientos y cientos de vuelos recién emprendidos dibujando 

maravillosas siluetas en el suelo con la complicidad del sol.

lunes, 7 de enero de 2013


Situación de emergencia


      Astutos hombrecillos se apresuraban a recoger todo lo que la 

máquina escupía en su frenética actividad. Después, colocaban

cuidadosamente la producción en estanterías de donde

sólo saldrían cuando fuesen demandadas por la población. 

La complejidad de la tarea consistía en almacenar correctamente.


  Habían presentado varias quejas a sus superiores alertando de 

una necesaria y pronta re-programación de la máquina. En estos

tiempos resultaba absurda la altísima producción que mantenían,

apenas había demanda y en el almacén pronto se quedarían sin

espacio.


  El primer paso sería bajar la producción, pero, de no tomar

medidas más drásticas, el inevitable final sería el cese total de la

actividad.


  Entre un sin fin de ideas surgidas en la reunión del personal,

habían destacado dos. Esa misma tarde serían presentadas a la

gerencia de la cooperativa. La primera, pero no la mejor, sería

cambiar la actividad, producir lo que tenía demanda. Significaría

un giro de noventa grados de la política seguida por la sociedad

desde siempre. Además habrían de afrontar otros cambios

profundos y dolorosos. A cambio, se aseguraría la continuidad de

la alianza.

 La segunda opción, la más innovadora y apoyada, pero también 

con más probabilidades de fracaso, consistía en conseguir, por

medio de diferentes cauces, que la demanda de nuestro

producto, en este momento muy baja, aumentase de forma que en 

su ascensión se retroalimentase y no dejase de crecer.

   

 Dada la actual situación del planeta, para seguir produciendo 

sonrisas y que éstas llegaran en perfecto estado de buen humor a

todo ser humano sin excepción, deberían crear una nueva

estructura del funcionamiento mundial, de forma tal que la 

justicia, la solidaridad y el respeto fueran las bases de todo

proceder humano. La tarea se presentaba compleja pero se

consideraban capacitados para llevarla a cabo. Siglos de 

productores de alegría les había enseñado que los humanos tendían

a demandar este tipo de actitud cuánto más la consumían.

lunes, 5 de noviembre de 2012





  
Entonces despierto

      En mis sueños puedo volar, surcar los cielos y entretenerme con las nubes dejando que sus 

diminutas gotas me refresquen. Posarme sobre la rama más alta o acercarme al suelo para 

contemplar el mundo desde abajo. El aire acaricia mi cara y me cautiva con esa sensación de

libertad que da el estar suspendido en la nada. Oigo voces que se acercan, me esfuerzo 

intentando comprender que dicen, pero sin resultado. En estos días todo fue confuso, apenas 

recuerdo cómo llegué aquí. Intenté mover el ala y..lo conseguí. Era la señal, emprendí el vuelo 

hacia la gran ventana que había permanecido abierta todo el tiempo.

martes, 16 de octubre de 2012

 
    Decisión



  Finjamos que no nos conocemos, me dijo. Peticiones de ese tipo salían de su boca como de la 

mía bostezos cuando nos veíamos. Si a lo largo de los años continué frecuentando su compañía 

fue por una mezcla de afecto, rescoldos de lazos más fuertes en el pasado, y culpa, 

amorosamente cultivada por mi amigo. Pero ese afán suyo de ser el centro de todas las 

tormentas acababa con mi buena disposición. Alguna vez, en el último momento,estuve a punto 

de no presentarme a la cita convenida, finalmente siempre acudía, maldiciéndome por ser 

incapaz de librarme de esta absurda costumbre. Hoy no podría decir qué fue lo que pasó,      

pero en cuanto pronunció la frase, no hizo falta más; me dí la vuelta y sin mediar palabra alguna, 

emprendí el camino contrario sin volver la vista. Le concedí su último capricho.

martes, 18 de septiembre de 2012



Cuentos

     
        Cortas, alegres, improvisadas. Otras largas, contadas con voz pausada y mirada en el

 infinito. Desde aquella primera historia ya nada fue igual. Todo se movía, volaba, bailaba...

en mi mirada infantil se podía percibir cuándo los tomates aplaudían el impecable baile de las 

zanahorias. Su voz parecía una chistera de mago. Mi abuelo era un gran contador de vidas.