jueves, 9 de abril de 2015
La espera
Resuelvo escribir algunos de mis recuerdos en previsión de mi pronta muerte.
No alimento sospecha alguna de que atenten contra mi vida, ni siquiera yo mismo.
Es más bien la certidumbre del final de mi ciclo. Mi cuerpo está derrotado,
gustosamente hecho trizas. Cada vez me cuestan más las simples rutinas diarias,
el mero hecho de un nuevo día me produce un hastío pegajoso.
Si decido hacer un último esfuerzo en recordar y plasmar algunos de los minutos de
mi vida, es con la confianza de que mientras llega el final, la espera no resulte tan larga.
Entré en la habitación en su busca, era la hora del paseo diario. Vi como leía y después
colocaba con sumo cuidado la hoja en su sitio, el primer folio de cientos de ellos,
numerados y perfectamente archivados. Adornaba sus labios esa sonrisa que
nos suelen dibujar las cosas buenas. Debió notar mi presencia porque
se volvió hacia la puerta, giró con dificultad la silla de ruedas y sin cambiar el gesto me dijo:
_ Vamos, o nos perderemos el baile de los estorninos.
martes, 3 de febrero de 2015
Sorpresa
En su lugar pondría una maceta con
romero. Cuando Juan le
preguntase le diría...¿qué podía decirle? Aún tenía dos horas para
pensar una buena historia. Imposible explicarle que la urna que
preguntase le diría...¿qué podía decirle? Aún tenía dos horas para
pensar una buena historia. Imposible explicarle que la urna que
contenía los restos incinerados de su
gato se me había caído.
Cuando murió Balio intenté convencer a Juan que poner sus restos
en la estantería no era buena idea. Le sugerí hacer un
Cuando murió Balio intenté convencer a Juan que poner sus restos
en la estantería no era buena idea. Le sugerí hacer un
entierro en algún bello lugar, tirar las cenizas al mar ...lo intenté
durante días, pero sin éxito.
durante días, pero sin éxito.
Quería a su
gato cerca, había estado a su lado durante doce años y
seguiría estando con él. Su determinación hizo que tirase la toalla y
Balio pasó a ocupar su lugar en la estantería. Por más vueltas que
le daba no se me ocurría una buena historia que hiciese el trago
seguiría estando con él. Su determinación hizo que tirase la toalla y
Balio pasó a ocupar su lugar en la estantería. Por más vueltas que
le daba no se me ocurría una buena historia que hiciese el trago
menos amargo...aunque..lo tenía!! Por
mucho amor que le tuviese
a su gato no distinguiría sus cenizas de un montoncito de polvo.
Bajaría al chino y compraría un bote parecido a la urna, Juan
a su gato no distinguiría sus cenizas de un montoncito de polvo.
Bajaría al chino y compraría un bote parecido a la urna, Juan
no se daría cuenta.
Cuando escuché la llave en la
puerta pensé en huir, pensamiento
descartado al instante ya que la única salida estaba ocupada por un
cansado Juan que tiraba la chaqueta en una esquina y
descartado al instante ya que la única salida estaba ocupada por un
cansado Juan que tiraba la chaqueta en una esquina y
saludándome se dirigió a la cocina.
_ Estoy muerto, hoy fue un día de
perros. ¿Qué te parece si
después de darme una ducha cenamos algo y nos vamos a la cama
temprano?
después de darme una ducha cenamos algo y nos vamos a la cama
temprano?
_Bien, me parece perfecto, yo también
estoy cansada.
Pasó el verano y a principios de octubre, para celebrar nuestro
aniversario, decidimos invitar a unos amigos y familiares a casa.
La comida estaba deliciosa y todos estábamos disfrutando de la
celebración hasta que, desde el otro
lado de la mesa, escuché una
frase que heló mi sangre;
frase que heló mi sangre;
_Al final Juan ,veo que Julia te
convenció para deshacerte de las
cenizas del gato.
cenizas del gato.
Todo mi cuerpo se puso tenso, no
tenía muy claro si para
deshacerme de una vez por todas de mi suegra o para defenderme
de la mirada acusadora de Juan. Durante esos eternos segundos
deshacerme de una vez por todas de mi suegra o para defenderme
de la mirada acusadora de Juan. Durante esos eternos segundos
me pareció que tod@s
me miraban esperando una explicación. Un
sudor frío empezó a empapar mi espalda y ya estaba a punto de
confesar mi pecado cuando respondió Juan:
sudor frío empezó a empapar mi espalda y ya estaba a punto de
confesar mi pecado cuando respondió Juan:
_No madre, Julia no logró
convencerme, Balio hace meses que no
está en su urna. Me resbalé y a punto de caerme, me agarré a la
estantería, la sacudida fué tan fuerte que todo lo que estaba en ella
acabó zapateado en el suelo. En el último momento logré sujetar la
está en su urna. Me resbalé y a punto de caerme, me agarré a la
estantería, la sacudida fué tan fuerte que todo lo que estaba en ella
acabó zapateado en el suelo. En el último momento logré sujetar la
urna, pero las cenizas acabaron esparcidas
por la alfombra, el sofá,
la mesa...no tuve más remedio que usar la aspiradora
la mesa...no tuve más remedio que usar la aspiradora
martes, 30 de septiembre de 2014
Relevos
Me desperté sobresaltada por los gritos de Mario. Se vestía con rapidez dando
saltos de aquí para allá cogiendo sus cosas mientras me preguntaba si iba con él.
- ¿A dónde vas?
- Al hospital, esto es grave.
- Pero ¿qué pasa?
- Estoy sangrando, mira la sábana.
Las siguientes dos horas fueron convulsas. El asfixiante tráfico no ayudaba nada y por más que intenté calmarle restándole importancia a lo que estaba sucediendo, en mi interior la alarma iba en aumento. No sólo por el hecho de su inexplicable sangrado, sino porque todo el mundo parecía alterado esa mañana. La carretera era como un río de coches conducidos por seres impacientes y desquiciados. Cuando llegamos al hospital la situación era aún peor. Pasadas unas horas empezamos a encontrar algunas respuestas a tanto despropósito. Urgencias estaba colapsado, esa mañana muchos hombres acudían en busca de ayuda médica aquejados de los mismos síntomas que Mario. El desconcierto se abrió paso entre el miedo y la frustración. Fue una doctora, que después de examinar a varios de los afectados, dejó caer la bomba:
-Por extraño que parezca, juraría que todos estos hombres están menstruando.
Posé mis asombrados ojos sobre Mario y reconocí una incipiente lágrima, en el borde de los suyos. Durante los siguientes días el caos fue el rey de toda la ciudad y, según supimos más tarde, de todo el planeta. Cada país ciudad o pueblo tuvo que encarar el problema individualmente. La mayoría de los hombres seguían desorientados, sin poder asumir aún la nueva realidad que estaban viviendo. Se habían creado grupos dirigidos por psicólogas para ayudarles a comprender los cambios que estaban experimentando, aún así hubo que sofocar algún que otro altercado debido a restos de testosterona presentes en su cuerpo.
Recordando esos días de absoluta locura no puedo más que sentirme orgullosa de lo que conseguimos todas y cada una de las mujeres. Nos hicimos cargo, no nos resultó difícil, llevamos siglos haciéndolo. Dos años después puedo decir que aquel martes de Octubre fue el principio de una historia diferente , más justa y esperanzadora. En la actualidad seguimos debatiendo todas las propuestas como al principio, revisando infinidad de leyes... a veces tenemos que hacer de abogadas del diablo, como cuando el colectivo masculino presentó una iniciativa para incluir en los convenios mundiales, cinco días mensuales de baja laboral por incapacidad temporal. En conjunto, los profundos cambios de los últimos tiempos, nos proveían a unas y a otros de herramientas y posibilidades que antes no poseíamos, avanzábamos hacia un mejor entendimiento y respeto mutuos.
martes, 8 de julio de 2014
Anónimo
Nací
para esto, si bien es cierto que con otro enfoque. Mis habilidades
me vienen de
familia;
mi padre, antes mi abuelo y también una tía paterna se dedicaron
desde
siempre
a este oficio. Con la tasa de paro más alta recordada en mucho
tiempo, yo tengo
trabajo
como nunca. A veces debo viajar, sobre todo a Suiza. Es importante
saber
combinar la tecnología con los métodos más artesanales y aunque
para la mayoría
de
las operaciones utilizo la red, en algunas ocasiones se hace
necesaria mi
presencia.
En cuanto madre descubrió mis inclinaciones heredadas, tomó cartas
en el
asunto.
No sólo dio rienda suelta a dichas preferencias sino que pulió la
técnica, contrató
profesores
(leyendas aún vivas con un amplio currículo de éxitos) y se
dedicó en cuerpo
y
alma a que fuese el mejor. Así, a día de hoy, puedo decir que
cuento en mi haber con
tantos
años de perdón como para que madre se sienta orgullosa. El perfil
de mis
clientes
no es muy variado, desde que comenzó la crisis la mayoría son
personas a las
que
éste o aquél banco les robó sus ahorros, grupos de ciudadanos que
hartos de las
expoliaciones
desde los ayuntamientos se agrupan en una asociación y me
contactan...
Procuro
devolverles hasta el último céntimo que les robaron, pero eso sí,
mi comisión no
es
negociable. Hace mucho que aprendí que nada tiene sentido si no te
dedicas a lo que
te
apasiona, me gusta robar, lo llevo en la sangre.
martes, 29 de abril de 2014
Preferencias
¿Y
si en el paraíso no estoy a gusto? Mirá que yo soy
hinchapelotas, me agarrá la mala onda y mando todo a la
mierda. A mi mandáme a un lugar parecido a la tierra, que ya
hinchapelotas, me agarrá la mala onda y mando todo a la
mierda. A mi mandáme a un lugar parecido a la tierra, que ya
bastante
milonga me ha tocado y no quiero más sorpresas.
Que lo de ser buena sanseacabó, para lo que me ha
servido; un pelado todo pedo con el auto como loco y mi
Que lo de ser buena sanseacabó, para lo que me ha
servido; un pelado todo pedo con el auto como loco y mi
vida
a la mierda. Si ahora me mandás a un sitio con violines
soy capaz de cualquier cosa. Y si la otra opción es el
infierno, bienvenido sea, un poco de joda me irá bien.
soy capaz de cualquier cosa. Y si la otra opción es el
infierno, bienvenido sea, un poco de joda me irá bien.
viernes, 25 de abril de 2014
Consuelo
Todo
resulta tan efímero! Se lamentaba al tiempo que en su rostro
aparecía esa expresión nostálgica digna de la más rutilante estrella de la
gran pantalla.
Cada
cierto tiempo me buscaba y yo era consciente de lo que esperaba de
mi; apenas
que
la escuchase, necesitaba dar voz a sus pensamientos. Mi papel era el de un apoyo
silencioso,un asidero
de piedra en las cuestas más pronunciadas de su vida.
mejores
sonrisas, el sonido
de sus tacones no alteraba el silencio del cementerio.
Se hacía
mayor y sus visitas
eran cada vez más frecuentes. A veces me iría volando y
la dejaría
hablando sola, pero
no puedo. Temiendo que esta vez sus quejas no tuvieran
fin le dije
que debía marcharme,
aún tenía que regar las plantas antes cerrar el
camposanto.
martes, 1 de abril de 2014
Fronteras
Por su aspecto se podría decir que la vida le trataba bien, la vestimenta era pulcra
y no desentonaba con la moda del momento. En su rostro se perfilaba una mediana
edad vivida con moderación, sin que la tristeza o una alegría desmedida hubiesen
dejado improntas destacadas. En conjunto transmitía cierto desinterés por todo cuanto le
rodeaba. Por eso el asombro fue absoluto cuando, en un rápido gesto, de debajo del bien
cortado abrigo, descubrió una escopeta de repetición y sin dar tiempo a un suspiro
abrió fuego contra las numerosas señales de prohibido que abarrotaban la frontera.
.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Reflejos
Aún
cuando ya se había adentrado en la más profunda
oscuridad, un puntito de luz tintineaba en un pliegue de su
falda. Se movía de un lado a otro flotando entre las tinieblas.
Con el tiempo y el avance de la enfermedad la pequeña
luminosidad continuó con ella, unas veces en su rostro,
otras como un pequeño diamante prendido en su pelo.
oscuridad, un puntito de luz tintineaba en un pliegue de su
falda. Se movía de un lado a otro flotando entre las tinieblas.
Con el tiempo y el avance de la enfermedad la pequeña
luminosidad continuó con ella, unas veces en su rostro,
otras como un pequeño diamante prendido en su pelo.
Desde
que no está, hay momentos en los que alguno de
nosotros resplandece más, no siempre es la misma
persona, varía según acecha la oscuridad a quienes la
nosotros resplandece más, no siempre es la misma
persona, varía según acecha la oscuridad a quienes la
queríamos
tanto.
martes, 11 de febrero de 2014
Viviendo
Repaso
por enésima vez lo que debo hacer, no hay lugar para errores. Si de
algo me ha
de
servir ese afán perfeccionista que sembró mi vida de frustraciones,
será para
asegurar que
esta vez nada falle. Tal vez si hubiese estado tan seguro de alcanzar
Empiezo a ver algunas
cosas claras.
Dicen
que nunca es tarde, éste no es el caso. Aunque ahora, en los últimos
instantes de
mi vida,
veo con asombrosa claridad que braceé hasta quedar sin aliento en
una maraña
de
problemas, muchas veces causados por mi actitud.
No fue difícil
conseguir los narcóticos
que, esparcidos sobre la cama,
parecieran esperar mi última acción
voluntaria con
total indiferencia. Había desaparecido
No dejaba de ser irónico que a pocos minutos de mi
último suspiro
me
sintiera más vivo que en mucho tiempo.
A pesar de mi afán por
controlar los pormenores
de la puesta en escena
me resultaba terrible e inexplicable no haber pensado
antes en la posibilidad de que
fuera Laura quién encontrara mi
cadáver. De
todos los errores arrastrados a lo largo
de mi existencia ése sería el
que mereciera una segunda
y tercera muerte.
Arruinaría la vida de mi hija, sería para ella un
lastre mucho más
pesado que la
empequeñecida e insignificante imagen de padre que le
había ofrecido
en los
últimos meses.
Con
toda la rapidez que mis ojos llorosos me permitieron, recogí las
pastillas, una
por
una las deshice y dejé que se disolvieran en agua. Después de darme
una ducha
y
conseguir que mi aspecto mejorase un poco, me deshice del agua
blanquecina
que
albergaba el acto más egoísta que había estado a punto de cometer.
martes, 4 de febrero de 2014
Compañías
Empezó
como una broma tonta e inofensiva. Escuchaba dos golpes que parecían
llamadas
en mi puerta y después de comprobar varias veces que no había
nadie fuera,
en
cuanto volvían a sonar, yo decía: adelante, hasta la cocina!
Ahora
tengo la casa llena de fantasmas sin ninguna intención de irse.
lunes, 3 de febrero de 2014
Soledades
La
primera vez que vino se mostró sorprendido por todo cuanto había en
la tienda. Habló
poco
pero su rostro reflejaba regocijo por todos los tesoros que iba
descubriendo.
Parecía
comprender la historia de cada objeto que le rodeaba. Luego lo supe, podía leer
en
los pliegues que el tiempo dibuja a su paso. Regresó tres veces y en
cada visita
compraba
alguna historia con diferentes formas. Un cuaderno de bocetos, una
cámara
de fotos...
reliquias de otras vidas. Sólo cuando pasaron los días y su
presencia no volvió
a llenar
la vieja estancia, comprendí que era un ladrón, robaba la luz allá
donde la
hallaba, desde
entonces mi vida era más sombría.
sábado, 19 de octubre de 2013
La realidad se impone
Al principio no me pareció mal que dijera a todo que si, me resultaba muy agradable que fuese
tan servicial y receptiva. Sólo cuando llevábamos un buen rato hablando empezó a ponerme
nervioso que a pesar de su buena disposión su rostro se mostrara completamente impasible,
sin expresiones que corroboraran el buen entendimiento. Le pedí explicaciones pero no recibí
respuesta. Entre la decepción y cierto enfado me fuí de la plaza dejándola allí, altiva y
orgullosa, la estatua más hermosa de la ciudad.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Como,
luego vivo
Me
pregunto cuando fue la última vez que comí lentejas de producción
española, y
no
hablo de nacionalismos últimamente de moda, pienso en
sostenibilidad, en trabajo, en
supervivencia.
Lo normal ahora es que los espárragos vengan de china o, si buscamos
algo
menos exótico, de Perú.
Si
queréis emociones fuertes os recomiendo que la próxima vez que
hagáis la
compra
comprobéis el país de origen del producto que ponéis en el carro.
Si unas
lentejas
castellanas vienen de Canadá y otras con nombre de señora que vive
en
asturias
vienen de USA, yo voy sumando y concluyo pensando que estamos
jodid@s.
Me
gustan las lentejas, desde niña que me gustan. Soy, como muchos
millones de
personas
en este planeta de expolios e injusticias, pobre. Aún así tengo más
que
much@s,
no me quejo. Hasta el momento me puedo permitir tomar unas cervezas,
fumar
tabaco de liar y pagar a medias una conexión a internet. A partir de
hoy añadiré a
mis
vicios irrenunciables lentejas de origen español y, quién sabe, tal
vez si como
muchas,
la situación económica del país mejore, encuentre un trabajo
estable y pueda
añadir
más caprichos nacionales a mi carro de la compra.
Le
preguntaré a mi hermana que desde hace un tiempo reside en USA si en
los
supermercados
de allí hay lentejas españolas, y el precio, por esto de que el
mundo está
al
revés y me lleve una sorpresa. Aunque quizás no lo sepa, a ella
nunca le gustó el
consumo
de esa fuente de hierro.
domingo, 18 de agosto de 2013
Para dormir
Piensa
en negro, me dices, en la oscuridad de los párpados al cerrarse. Y
cuando tu mente te
lleve de nuevo a la actividad, a los problemas
diarios, a cosas por terminar. Negro, solo existe
el negro, lo demás
tendrá que esperar. Te ríes al decirte que no puedo, no soy
capaz. Si
pienso en negro, en la nada, rodeada de oscuridad, allá en
la lejanía veo destellos naranjas,
amanece, reaparece la actividad.
lunes, 3 de junio de 2013
“Rabo
de nube”
No quise verlo, tuve los ojos cerrados mucho tiempo, los párpados adormecidos por la presión,
segura de resultar invisible. Esta mañana al sentir la calidez de los primeros rayos,
sentí de nuevo a la vida.
La
veía deambular por los vestigios de lo que en otros tiempos había
sido un jardín, día tras día
sus pies la llevaban de un lado para
otro pero se adivinaba en su figura una incoherencia vital.
Al principio mis ojos la seguían a través de la ventana sin demasiado
interés, mecánicamente.
Apenas había transcurrido una semana y lo
primero que hacía al llegar a casa era ir en busca de
su imagen
titubeante, su casi mimetizada silueta con aquel pequeño espacio de
abandono y
maleza. Me sentí unido irremediablemente a su futuro el
día que inesperadamente, mientras
sostenía con las dos manos un
libro, levantó su cara al cielo y de su garganta brotó la risa.
Aquella imagen estremeció mi cuerpo dejándome para siempre a su
merced. Me inscribí en un
curso de jardinería y aún sin terminarlo me
presenté en su casa prometiendo un jardín que
envidiarían en el
Edén. Durante esos primeros días con ella creí haber alcanzado el
cielo
con las manos.
Apareció
en mi puerta y casi no me dejó hablar, quería trabajar en mi jardín
y su entusiasmo
amilanó a mis reticencias. Con el paso de las semanas
y a pesar de mi poca disposición para la
charla, consiguió
contagiarme de su pasión por la vida. De eso hace ya cuarenta
hermosos años.
Emilia
cerró el libro al mismo tiempo que un suspiro se escapaba de sus
labios. En el piso de
abajo se escuchaba a los niños gritar entre
carreras y juegos. Raúl les reñía sin convicción,
como quien debe
pulsar una tecla cada tres minutos para cumplir un protocolo no
escrito. Su
atención la ocupaba el partido de fútbol. Dejó a un
lado el libro y esta vez fue un lamento
resignado el que se precipitó
de su boca mientras cogía la cesta de ropa para planchar.
viernes, 10 de mayo de 2013
Sentencia
Tanta
rabia acumulada, la impotencia de sentirme poco más que nada,
frustradas las
iniciativas, abatida por las circunstancias. Algunas
noches la congoja no me deja conciliar el
sueño, demasiados
amaneceres con los ojos llenos de rocío. Y la foto, la imagen
cotidiana de
normalidad, ésa que me desgarra más profundo que
cualquier daga. Acudí a cuantos sitios me
aconsejaron, solicité
ayuda a todas la administraciones. Casi supliqué algún trabajo
remunerado
en un intento desesperado por recuperar la dignidad y la
autoestima que manaba a borbotones en
cada una de esas acciones.
Después de penosos papeleos y peregrinaciones de consulta en
consulta, aquí estoy, ante usted para que sane mi alma aunque la
enfermedad esté fuera. Ha
sucedido algo que quiero contarle. Fue hace unos días cuando caminaba hacia el pueblo como
sucedido algo que quiero contarle. Fue hace unos días cuando caminaba hacia el pueblo como
cada mañana. Voy por una vieja carretera por la que normalmente
transitamos el desaliento
y yo. Salgo temprano, cuando el calor aún
no aprieta, el sol y yo tenemos nuestros más
y nuestros menos. Una curva cerrada, punto negro creo que se llama, ya sabe, por los
accidentes. Ya desde lejos vi un coche formando un amasijo de
latas, presintiendo lo ocurrido
me llegué al sitio en una carrera.
En el interior había tres hombres. Reconocí a dos de ellos: el
alcalde y un empresario de talla internacional. Grité pidiendo auxilio
pero sólo el silencio y la
brisa respondieron a mi urgencia. Corrí
en dirección al pueblo para pedir ayuda, mis pies apenas
rozaban el
suelo y a pesar de los achaques que acompañan mi medio siglo de
vida, hubiera
llegado a la plaza en pocos minutos, pero algo me
detuvo. Me desplomé en suelo con el peso de
todas las negativas de
los últimos meses. Y allí, derrumbada en el polvo, permanecí
durante
mucho tiempo, hasta que casi sin darme cuenta me levanté y
volví a mi casa, que ya no lo era.
lunes, 29 de abril de 2013
Finales
Como
colofón, de su boca sacaba una paloma. Al tiempo que agradecía los
aplausos la
impulsaba hacia el techo para que volara. Llevaba con
ese espectáculo unos dos años, más o
menos desde que se fue Lucía,
y Braulia, su pequeña compañera nunca le había fallado. Daba
unas
vueltas por el recinto y luego regresaba a su jaula. Esa tarde no
volvió. No la culpaba, tal
vez ella supiera que era el final mucho
antes de que se bajara el telón.
sábado, 13 de abril de 2013
Sin condiciones
Pretendía
entrar si hacer ruído, pero mi natural torpeza hizo que el intento
resultara
fallido. Tropecé contra la puerta y el agudo dolor devoró
en un instante mi intención
silenciosa, la maldición se escuchó en
toda la casa. Se encendió la luz del pasillo y
apareció Mario. Sé
que es un poco tarde, dije en apenas un susurro. Sabía que sería
suficiente,se hizo a un lado para dejarme pasar.Tardé un año en
regresar pero al fin
estaba en casa.
martes, 2 de abril de 2013
Ingredientes
Resultó
ser el mejor panadero de la región. Y también la prueba viviente de
que las apariencias
engañan. Alto, con apenas carne que sujetara sus
huesos, a simple vista parecía que no había
comido caliente en
mucho tiempo. A los pocos días de llegar, el olor inconfundible del
pan se
coló por las ventanas de todos los edificios del barrio. Un
tierno aroma que recordaba los
quehaceres maternos alrededor del
horno. A pesar de su endeble figura, poseía una energía
infatigable
que le acompañaba desde la madrugada hasta bien entrada la tarde. El
sabor de aquel
cotidiano manjar nos cautivó por completo.
Esperábamos ansiosos la hora de apertura para
saborear los bollos
tempraneros. Era un hombre tímido y de pocas palabras, apenas se
relacionaba con nadie excepto a través de sus deliciosas hogazas.
Entre las variedades de pan
con las que nos deleitaba había una que,
sin ninguna duda, era la estrella. Un bollo con semillas,
mezcla de
trigo y centeno con unos cortes en el centro que, según rezaba en un
pequeño cartel
del mostrador, no era apto para el consumo de menores
por contener entre sus ingredientes un
licor de alta graduación.
Llegaron
de madrugada con las sirenas encendidas y el alboroto fue tal que en poco tiempo
la calle se llenó de gente en pijama y zapatillas. Lo acusaron de un delito contra la salud pública,
Juvencio
usaba una generosa cantidad de marihuana en el bollo de semillas.
domingo, 31 de marzo de 2013
Discreción
Y
es que nunca se le dio bien la cocina, vestía como un primor, tenía
buena mano para el jardín,
pero la cocina, fatal. A veces me llamaba
bien entrada la noche para preguntar cómo se hacía
éste o aquél
plato y daba igual que le contara, o incluso le anotara, con todo
lujo de detalle los
pasos a seguir, siempre se equivocaba en algo, y
la comida a la basura.
Sería
algo en mal estado o quizás setas venenosas, que ya se sabe lo
atrevida que es la gente.
Que dejó una nota? Y, no es que pretenda
ser indiscreta pero ¿podría decirme que ponía? Ah!
claro, claro,
no se preocupe señor agente, vaya, vaya a cumplir con su deber.
Como
lo oyes, que te digo que lo mató. Si le hacía la vida imposible y
los cuernos...qué te
podría contar. Ella lo aguantaba todo, hasta
que la llamaron del banco. El blanco de mi vestido de
novia se
quedaba oscuro comparado con su cara mientras le decían que sus
cuentas estaban en
números rojos. Salió como alma que lleva el
diablo y allí me quedé yo, con el pato a punto de
meter en el horno.
martes, 26 de marzo de 2013
Flor
Miraba
el cielo, suspiraba y el suspiro se convertía en agua, agua que
llovía, que no cesaba de
llover. La gente en el pueblo ya se había
acostumbrado a la humedad, al paisaje gris ,a los
jardines
putrefactos que comenzaron a desaparecer bajo el cemento por razones
sanitarias. Ella
no, apoyaba la frente en la ventana, y suspiraba. A
veces salía, se mojaba,lloraba y lloraba.
Entonces había más agua
y era lluvia. Pasó el tiempo y siguieron las gotas en su loca
búsqueda
del suelo. Cesaron los suspiros primero y cualquier rastro
de llanto después. Secas las
ilusiones, su esperanza se quebró.
Nunca más vio el sol.
lunes, 4 de marzo de 2013
Juntos
Sería
la noche más fría en dos décadas, dijeron en la radio. Maldecí en
voz baja mientras
daba un par de saltos para entrar en calor. Cuando
nos preparábamos para lanzar las redes un
fuerte golpe sacudió el
barco. Tan inesperado y brutal como definitivo para la linea de
flotación.
Sebastián lanzaba ordenes y salvavidas, de igual modo
podría habernos aprovisionado de flores
o cigarrillos.Charlábamos
los cuatro contándonos nuestras vidas, y aunque se adivinaba cierta
frustración en el grupo, nunca nos quejábamos. Había una única
norma de obligado
cumplimiento; no podíamos separarnos, deberíamos
permanecer en grupo cualquiera que fuese
la situación. En el momento
en que alguno de nosotros intentara alejarse, dejaríamos de
vernos, desapareceríamos. En nuestra recién estrenada condición de espíritus, toda precaución
estaba justificada. Después de todo lo sucedido, ser
un fantasma no estaba tan mal.
domingo, 27 de enero de 2013
Vaivenes
Arriba, en lo más alto, el cielo. Abajo, al alcance de las manos,
el suelo. Siempre fue más fácil caer que volar, dejarse arrastrar por
el profundo e inevitable cansancio que a veces, el día a día, deja
impreso en las sienes. Para volar, además de alas, precisaremos
también coraje y fuerza para la carrera previa al despegue. Para
caer, abandonarse es suficiente, sin lucha ni esfuerzo. Y sin
embargo, qué sorprendente resulta ver cada día, al levantar la vista
al cielo, cientos y cientos de vuelos recién emprendidos dibujando
maravillosas siluetas en el suelo con la complicidad del sol.
lunes, 7 de enero de 2013
Situación de emergencia
Astutos hombrecillos se apresuraban a recoger todo lo que la
máquina escupía en su frenética actividad. Después, colocaban
cuidadosamente la producción en estanterías de donde
sólo saldrían cuando fuesen demandadas por la población.
La complejidad de la tarea consistía en almacenar correctamente.
Habían presentado varias quejas a sus superiores alertando de
una necesaria y pronta re-programación de la máquina. En estos
tiempos resultaba absurda la altísima producción que mantenían,
apenas había demanda y en el almacén pronto se quedarían sin
espacio.
El primer paso sería bajar la producción, pero, de no tomar
medidas más drásticas, el inevitable final sería el cese total de la
actividad.
Entre un sin fin de ideas surgidas en la reunión del personal,
habían destacado dos. Esa misma tarde serían presentadas a la
gerencia de la cooperativa. La primera, pero no la mejor, sería
cambiar la actividad, producir lo que tenía demanda. Significaría
un giro de noventa grados de la política seguida por la sociedad
desde siempre. Además habrían de afrontar otros cambios
profundos y dolorosos. A cambio, se aseguraría la continuidad de
la alianza.
La segunda opción, la más innovadora y apoyada, pero también
con más probabilidades de fracaso, consistía en conseguir, por
medio de diferentes cauces, que la demanda de nuestro
producto, en este momento muy baja, aumentase de forma que en
su ascensión se retroalimentase y no dejase de crecer.
Dada la actual situación del planeta, para seguir produciendo
sonrisas y que éstas llegaran en perfecto estado de buen humor a
todo ser humano sin excepción, deberían crear una nueva
estructura del funcionamiento mundial, de forma tal que la
justicia, la solidaridad y el respeto fueran las bases de todo
proceder humano. La tarea se presentaba compleja pero se
consideraban capacitados para llevarla a cabo. Siglos de
productores de alegría les había enseñado que los humanos tendían
a demandar este tipo de actitud cuánto más la consumían.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Entonces despierto
En mis sueños puedo volar, surcar los
cielos y entretenerme con las nubes dejando que sus
diminutas gotas
me refresquen. Posarme sobre la rama más alta o acercarme al suelo
para
contemplar el mundo desde abajo. El aire acaricia mi cara y me cautiva con esa sensación de
libertad que da el estar suspendido en
la nada. Oigo voces que se acercan, me esfuerzo
intentando comprender
que dicen, pero sin resultado. En estos días todo fue confuso,
apenas
recuerdo cómo llegué aquí. Intenté mover el ala y..lo
conseguí. Era la señal, emprendí el vuelo
hacia la gran ventana
que había permanecido abierta todo el tiempo.
martes, 16 de octubre de 2012
Decisión
Finjamos que no nos conocemos, me dijo.
Peticiones de ese tipo salían de su boca como de la
mía bostezos
cuando nos veíamos. Si a lo largo de los años continué
frecuentando su compañía
fue por una mezcla de afecto, rescoldos de
lazos más fuertes en el pasado, y culpa,
amorosamente cultivada por
mi amigo. Pero ese afán suyo de ser el centro de todas las
tormentas
acababa con mi buena disposición. Alguna vez, en el último
momento,estuve a punto
de no presentarme a la cita convenida,
finalmente siempre acudía, maldiciéndome por ser
incapaz de
librarme de esta absurda costumbre. Hoy no podría decir qué fue lo
que pasó,
pero en cuanto pronunció la frase, no hizo falta más; me
dí la vuelta y sin mediar palabra alguna,
emprendí el camino
contrario sin volver la vista. Le concedí su último capricho.
martes, 18 de septiembre de 2012
Cuentos
Cortas, alegres, improvisadas. Otras
largas, contadas con voz pausada y mirada en el
infinito. Desde
aquella primera historia ya nada fue igual. Todo se movía, volaba,
bailaba...
en mi mirada infantil se podía percibir cuándo los
tomates aplaudían el impecable baile de las
zanahorias. Su voz
parecía una chistera de mago. Mi abuelo era un gran contador de
vidas.
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