sábado, 30 de junio de 2018
martes, 26 de junio de 2018
Rosalía e o mar
Conta a xente do lugar,
que nunha daquelas
mañás
nas que andaba Rosalía
pola beiriña do mar,
atopou unha botella coa
historia de un rapaz.
Adrián era un mariño
que de tanta saudade
pensou dedicarse o viño.
Despois de a botella beber
e vendo o mal que lle
sentou,
decidiu nela unha carta meter
e abanada polo mar a
deixou.
Sendo rudo o mariñeiro,
soubo de algunha
maneira,
deixar nun cachiño de
papel,
case a súa vida enteira.
Os ollos de Rosalía
titilaban ao ler,
namorouse sen remedio
desexábao coñecer.
Mandoulle recado o mar
nunha botella vermella
e quedou na espera
de resposta da parella.
Apenas pasaron dous dias
e xa recibira misiva
relatáballe aventuras
que ela xamais ouvira.
Pensaba de noite nela,
miraba de seguido
o ceo
soñaba se sería unha
estrela
que na escuridade viña
velo.
Estiveran fondeados
nunha illa afastada
ó barco rompeulle o
mastro e arranxárano na Habana.
Tamén avistaron baleas
coas que fixeron amizade
e ata navegaron con elas.
Noutra botella vermella,
volveu Rosalía mandar
unha longa e esperanzada
carta para o mar.
Quero verte Adrián,
mirarme nos teus ollos,
sentir as túas mans.
Pasaron máis de dous
meses e esta foi a resposta:
Quérote tanto meu ben,
que xa non podo enganarte.
Levo anos namorado,
bicando os teus pes suspiro.
Este é un amor imposible
e eu non deixo de adorarte.
Ti non me soñas, nin
sentes,
se non fose por Adrián, nin saberías
que vivo.
Eu son o mar Rosalía,
sen corpo para abrazarte
sen beizos para bicarte,
Eu son o mar Rosalía,
ese que miras sen ver.
Eu son o mar Rosalia.
jueves, 15 de febrero de 2018
Apéndices
Hay bolsillos tacaños y bolsillos burlones.
Los hay que parecen menguantes y otros gigantones.
Existen muchos tipos de bolsillos. Hay documentado algún caso, de
encontrar a un bolsilliario queriendo hacer intercambio, resulta
raro comprobar que haya seres que no sepan, que los bolsillos no
se cambian, ni se venden... solo a veces se transforman.
Esos pequeños sacos que forman parte de nuestra vida, hablan por
sí solos, nos descubren desde dentro, dicen cómo somos.
Cuando salimos al mundo sin ninguno con nosotros, incorporamos
en su defecto, bolso o bandolera, mochila o una bolsa cualquiera.
Hay quienes lo llaman alma, otrxs le dicen corazón, yo digo que
son bolsillos, donde llevamos lo que somos, lo bueno y lo peor.
domingo, 15 de octubre de 2017
Elías, por favor, baja. Venga hombre, que no es para tanto. Yo a
veces tambièn me siento desbordado, nos pasa a todos, pero con
esto no solucionas nada. Ya, joder, ya sè que hablo sin saber, pero
hago lo que puedo. Tú siempre sabes que decir? Pues eso. Si te
parece que el papelón que me ha tocado es la hostia de bueno, nos
cambiamos.
Venga, hombre, que estoy cogiendo frío y ya era lo que me
faltaba. Baja de una puta vez. Hay un bareto en la esquina que está
de puta madre para tomar unas cervezas tranquilos. Venga tío que
no estaremos mucho mejor tomando unos tragos que aquí con este
puto aire helándonos hasta los huevos. Hazlo por mi joder, que lo
último que me faltaba era pillar una pulmonía.
Teresa se fue, lo sabías?
Hace tres días. No, no es como las otras veces, esta es de verdad.
Tampoco importa mucho, mi vida es una mierda con ella o sin ella.
Pero ahora apesta un poco más. Ala! Ya lo has conseguido!
He tenido que subir, ya que tú no bajas. Está alto de cojones esto.
Se puede saber què haces aquí? De verdad que porque te han
despedido te pones en este plan? Eres la leche, joder!
María está abajo hecha polvo. Cuando yo subía iba a llamar a la
pasma. La tienes a ella joder y al puto perro. Yo, sin embargo, què
cojones tengo? Te lo dirè; una mierda de trabajo que me ahoga, un
puto piso de alquiler que parece un nicho, con los cajones que dejó
Teresa vacíos.
No tengo una mierda, no soy una mierda. Sabes què? A tomar por
culo! Nos vemos en el infierno.
Elías se quedó con los ojos muy abiertos viendo como el cuerpo
de Roberto caía al vacío, se quedó allí hasta que, abajo, en la calle,
aparecieron las luces de ambulancias y policía. Sólo entonces, con
mucho cuidado, se levantó y se separó de la cornisa.
jueves, 11 de agosto de 2016
Al margen
Dice que fue involuntario, cree que pudo ser de rabia o incluso
de pena, no sabe explicar muy bien qué sucedió. En su defensa
alega que le pusisteis al frente de su comunidad demasiado pronto.
Después de mi larga vida como humano cuesta un poco adaptarse,
eso me dijo. Asegura que no volverá a ocurrir, que al ver la
catástrofe que estaba produciendo el fuego se dejó llevar por
pasiones propias de humanos y olvidó, durante un instante, su
condición. La lluvia no dejó de caer hasta que todos los incendios
estuvieron extinguidos y él no fue consciente de su intervención
hasta que la calma regresó a la zona. Necesita un poco de tiempo
para controlar sus propias fuerzas, me confesó que ser un Dios no
le estaba resultando fácil y la ley de no intervención necesitaba
practicarla más. Ruega al Gran Consejo que tengan todo esto en
cuenta a la hora de valorar su traslado.
Dice que fue involuntario, cree que pudo ser de rabia o incluso
de pena, no sabe explicar muy bien qué sucedió. En su defensa
alega que le pusisteis al frente de su comunidad demasiado pronto.
Después de mi larga vida como humano cuesta un poco adaptarse,
eso me dijo. Asegura que no volverá a ocurrir, que al ver la
catástrofe que estaba produciendo el fuego se dejó llevar por
pasiones propias de humanos y olvidó, durante un instante, su
condición. La lluvia no dejó de caer hasta que todos los incendios
estuvieron extinguidos y él no fue consciente de su intervención
hasta que la calma regresó a la zona. Necesita un poco de tiempo
para controlar sus propias fuerzas, me confesó que ser un Dios no
le estaba resultando fácil y la ley de no intervención necesitaba
practicarla más. Ruega al Gran Consejo que tengan todo esto en
cuenta a la hora de valorar su traslado.
martes, 5 de julio de 2016
El sistema, final
Coincidían en el cambio de turno, un minuto o dos.
Elisa
sintió los ojos de Marcial siguiendo sus
pasos mientras
se dirigía a su mesa. Al principio se asustó, había llamado la
atención de uno de los supervisores y eso no era bueno.
Luego, cuando tuvo
valor para mirarle ella también,
descubrió su disimulada sonrisa y supo que no
tenía nada
que temer. Estaba un poco nerviosa, hoy esperaba
averiguar algunos
datos que le permitirían comprender
qué estaba sucediendo en aquel inmenso
sótano
donde acudía cada día a trabajar. Apenas le faltaban
unas piezas para
encajar en el puzzle de aquella gran
mentira en la que se había convertido su
vida,
la vida de tod@s ell@s.
Cuando Marcial llegó
a su puesto lo primero que hizo,
con gestos nerviosos, fue revisar las
incidencias del turno
anterior. Al entrar en el sótano dirigió sus ojos al
encuentro de la figura de ella, pero no estaba.
Mientras recorría con avidez
las líneas escritas
en las hojas que había dejado el otro supervisor,
sintió,
aún antes de ver su nombre en ellas,
una pesadumbre insoportable. Allí estaba,
Elisa Maxwell reciclada a las 12,45 por actitud
sospechosa hacia el sistema.
jueves, 30 de junio de 2016
El sistema ll
Cuando no
estemos nosotros vendrán otras gentes a ocupar
nuestro lugar, no te preocupes.
Recuerda que la nuestra es
una gran labor, todo lo que sucede arriba, incluso
lo
que no llega a pasar, depende de nuestro trabajo.
Descansa un rato y cuando
estés mejor seguimos.
¿Qué por qué fuimos los elegidos? Sólo los que tenemos
el
alma pura podemos realizar esta tarea. No digas eso,
tu alma es de las más
limpias que he visto en mi vida.
No puedo responderte, no tengo las respuestas
que buscas.
Insistes, eso no ayudará a que te recuperes,
deja la mente
en blanco y respira por esta mascarilla,
así está bien. El plazo normal había expirado a las cinco,
Marcial miró
hacia el gran reloj que colgaba del muro,
eran las ocho. Con cierta pesadumbre
apretó un timbre
que había medio escondido en la mesa.
A los pocos minutos ya se lo habían llevado.
Apenas opuso resistencia, pero seguía preguntando.
Mientras preparaba al que ocuparía el puesto
vacante,
Marcial no dejaba de mover la cabeza de un lado a otro
en pequeños
movimientos contrariados.
Animaba al nuevo en la tarea a la vez que él mismo
borraba
cientos de datos, cambiaba declaraciones
y dejaba expedientes
inmaculados donde antes
había pruebas incriminatorias de diversa índole.
Le
quedaba una larga noche hasta que entrara
el otro turno y pudiese verla un
instante, sonrió.
miércoles, 29 de junio de 2016
El sistema
Antes de apagar la luz, Elisa escribió algo en un papel.
Después, deslizandose entre las sábanas, dejó escapar un gran
suspiro. Las pesadillas la acompañaron durante toda la noche,
el sueño fue
inquieto y poco reparador. Al amanecer, dando
un manotazo al despertador se
incorporó despacio y,
un poco titubeante, se dirigió al baño. No fue hasta
después del desayuno cuando encontró la nota entre las sábanas.
“Golpea dos
veces en el segundo escalón” Con el ceño
fruncido
se acercó a la pequeña escalera que llevaban al altillo,
después de
mirar el segundo escalón como pidiéndole
explicaciones, lo golpeó. Su cara se
iba llenando de vida
a medida que acariciaba con manos algo temblorosas las
fotos,
las cartas. Encontró un cuaderno verde que a modo de título
decía:
Verde, tu color preferido. En él se explicaba cómo
en los últimos seis meses la
ciudadanía era sistemáticamente
expuesta a un gas desmemoriante y de este modo,
lo que
sucedía cada día se olvidaba durante el sueño.
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